Esta semana se hace público el nuevo reglamento de actividades del parque de l’Agulla, aprobado por Aigües de Manresa y la Junta de la Séquia. El texto refuerza la idea del lago como espacio natural con una función esencial, garantizar agua de boca de calidad.

El lago de l’Agulla es una infraestructura hidráulica que sirve de reserva para el regadío y el abastecimiento de Manresa y de 12 poblaciones más de su entorno.No es un lago recreativo, sino una pieza clave del sistema de agua potable del territorio.

Aparte de almacenar agua, en el lago se lleva a cabo una fase activa de pretratamiento natural antes de la potabilización. Mediante procesos basados ​​en la naturaleza, como la retención de nutrientes y la reducción de materia orgánica a través de los lechos de macrófitos flotantes, se mejora la calidad del agua antes de que llegue a la planta potabilizadora.

Prohibición de actividades en la lámina de agua

El nuevo reglamento establece que queda prohibida cualquier actividad dentro de la lámina de agua del lago, incluida la pesca y el baño de personas y animales, salvo casos extraordinarios con autorización expresa de los servicios técnicos de Aigües Manresa.

También se prohíbe alimentar a los patos y otros animales salvajes, ya que esta práctica altera su comportamiento natural e incrementa la carga orgánica del agua.

Proteger el ecosistema para proteger el agua

Los estudios técnicos y los últimos vaciados del lago confirman que la presencia mayoritaria de especies invasoras, especialmente la carpa, altera el ecosistema, incrementa la turbidez y dificulta los procesos naturales de filtración.

A pesar de haber sido introducida hace siglos, la carpa sigue siendo una especie invasora, que remueve sedimentos, empeora la calidad del agua y dificulta la presencia de especies autóctonas que contribuyen a mantener el equilibrio ecológico.

Un ecosistema con biodiversidad autóctona saludable es más resiliente, mejora los procesos naturales de depuración y genera un agua más estable antes del tratamiento humano. Esto facilita la potabilización y reduce riesgos para la calidad final del agua.La turbidez no es el estado natural de las balsas y estanques cuando se encuentran en buen estado ecológico.

Un parque de uso público con criterios claros

El Parque de l’Agulla sigue siendo un espacio privado, de uso público para actividades de ocio compatibles con su función hidráulica. El nuevo reglamento regula aquellas prácticas que pueden comprometer la calidad del agua o el equilibrio ecológico del lago y establece que determinadas actividades requieren autorización previa.

Proteger el lago es proteger el agua que llega a los hogares. La gestión responsable de este espacio natural es una garantía directa para la salud y futuro del territorio.

Puede consultar el nuevo reglamento en este enlace.

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